Las fracturas de falanges y metacarpianos precisan una movilización precoz para evitar la rigidez articular, que es la complicación más frecuente de estas lesiones. Pueden tratarse de forma ortopédica y quirúrgica. El tratamiento conservador es más respetuoso con las partes blandas, pero precisa una inmovilización a veces prolongada y es frecuente la consolidación en mala posición. El tratamiento quirúrgico soluciona mejor la fractura pero el abordaje lesiona las partes blandas y es fácil que presente una mayor incidencia de pérdida de movilidad y necesidad de retirada del material de osteosíntesis.

En los casos donde pueda ser utilizado, la fijación percutánea ofrece lo mejor de las dos opciones de tratamiento (conservador vs quirúrgico).

En este caso se presenta una fractura de falange proximal del tercer dedo de la mano derecha que se trató mediante reducción cerrada y fijación percutánea con 3 tornillos. De esta forma la agresión quirúrgica fue mínima y permitió una rehabilitación precoz a las 48 horas. A las 10 semanas de seguimiento, el resultado funcional y radiológico fue satisfactorio.

 

Fractura de falange: fijación percutánea